We're sorry - to view this portion of the Web site you need a recent Flash Player installed. Flash Player is free and quick to install.
We're sorry - to view this portion of the Web site you need a recent Flash Player installed. Flash Player is free and quick to install.
We're sorry - to view this portion of the Web site you need a recent Flash Player installed. Flash Player is free and quick to install.

Dr. Pablo Corinaldesi. M.N 98027
Médico Especialista en Medicina del Deporte.
Miembro Oficial del Consejo Latinoamericano de Educación y Ciencias del Gatorade Sports Science Institute
sportsalut@sportsalut.com.arSabemos que los deportistas enfrentan problemas potenciales como las complicaciones por el calor y la disminución del rendimiento físico y mental. Durante el esfuerzo del entrenamiento o la competencia, los músculos generan gran cantidad de calor que debe disiparse hacia el ambiente o, de lo contrario, ocurrirá un aumento en la temperatura central del cuerpo. Esta producción de calor por los músculos es proporcional a la intensidad del trabajo, por lo cual tanto las actividades de corta duración y alta intensidad, como las de mayor duración y menor intensidad representan un riesgo.
La combinación de la actividad física con el estrés por calor representa un reto considerable para el sistema cardiovascular humano. Además, siempre que la pérdida de líquido por sudoración es más rápida que la reposición de fluido, el individuo está en un proceso de deshidratación. La consecuencia directa de un bajo nivel de hidratación combinada con el estrés por calor es un rendimiento físico y mental disminuído, como resultado de la incapacidad del sistema cardiovascular de mantener un adecuado gasto cardíaco.
El proceso de hidratación.
Los deportistas logran mantener un nivel de hidratación normal y equilibrado, sólo si ingieren suficiente fluido antes, durante, y después de la actividad física. La capacidad de compensar la pérdida de fluido con la reposición está limitada por las tasas máximas de ingesta, el vaciamiento gástrico, y la absorción intestinal. Bajo condiciones de calor y humedad, la tasa de sudoración puede rebasar estos límites fácilmente.
Desde hace varias décadas se sabe que cuando los atletas se ejercitan y sudan, no reemplazan todo el líquido perdido por sudoración, aún teniendo acceso ilimitado al líquido. Esto se llama deshidratación voluntaria y ocurre en los niños deportistas, y en los adultos también !!!!.
La ingesta espontánea de líquido está influenciada por información sensorial variada, tal como el olor, sabor, temperatura, color, y calidad subjetiva de la bebida. Algunos de estos factores han sido estudiados sistemáticamente, principalmente la temperatura y el sabor del líquido. Se han hecho estudios con distintos fluidos que demuestran que la ingesta voluntaria es máxima cuando los líquidos están frescos, a saber, a una temperatura entre 15 y 20°C. Las personas además prefieren las bebidas levemente saborizadas al agua simple, pero los sabores naturales fuertes como la cerveza, la leche y las bebidas gaseosas no son muy aceptables durante el ejercicio.
Utilización de fluidos.
El agua es un fluido ampliamente disponible para la hidratación. Si bien es cierto que la ingesta de agua puede ayudar a contrarrestar muchos problemas de la deshidratación, las investigaciones realizadas en las últimas cinco décadas han confirmado, una y otra vez, que los atletas pueden beneficiarse de la ingesta de una mezcla adecuada de agua, carbohidratos, y electrolitos. Esta es básicamente la definición de bebida deportiva, a lo que personalmente le agregaría científicamente formuladas. Los beneficios obtenidos son proporcionales a la necesidad de fluido, energía y minerales de cada individuo.
La eficacia de una bebida deportiva está determinada en gran medida por la cantidad y el tipo de carbohidratos correctos. Además de conferirle el nivel de dulzura que mejora el sabor, los carbohidratos juegan otros papeles importantes. La glucosa que proveen las bebidas deportivas ingresa a las células musculares activas, ayudando a mantener una alta tasa de oxidación de carbohidratos, el mejor combustible del mercado para el deporte, lo cual puede mantener y hasta mejorar el rendimiento deportivo. Las bebidas deportivas deben tener una mezcla de carbohidratos (p.ej., una combinación de sacarosa, glucosa y fructosa) con una concentración de alrededor de 60-70 g/L. Además, ayudan a evitar la deshidratación y otros problemas relacionados con el calor tales como una fatiga temprana, calambres por calor, ligero dolor de cabeza y agotamiento por calor.
La hidratación se profesionaliza, y también se personaliza
Es de conocimiento que la variable hidratación es de fácil entrenamiento, y que además un bajo nivel de hidratación puede definir el resultado de una competencia. Para los que están en este mundo, esto probablemente no sea una gran novedad, pero sí lo es que las ciencias, hoy día, tienen al alcance de sus manos la posibilidad de determinar con una altísima sensibilidad, a través de un estudio de última generación llamado TEST DEL SUDOR, el estado de hidratación del deportista previo a la competencia o entrenamiento, la cantidad de líquido perdida, la cantidad de minerales eliminados a través del sudor, y aún más, la determinación de la temperatura central del organismo en el ejercicio con la simple ingestión de una pequeña cápsula con un sensor térmico infrarrojo en su interior. Para realizar este estudio, se somete al atleta en el campo a un ejercicio simil a la competencia, durante una hora y con la intensidad necesaria controlada con sensores de la frecuencia cardíaca.
Análisis del sudor
Utilizando parches colocados en el antebrazo, el pecho o la espalda, se recolecta una muestra de sudor con la cual los científicos determinan la concentración de electrolitos (sodio y potasio) que pierde un atleta en el sudor.
Según los resultados, los científicos clasificamos a los deportistas en grandes perdedores de sodio, moderados o leves y entonces estamos en condiciones de ofrecer recomendaciones estratégicas para el reabastecimiento de líquidos y electrolitos que pueden ayudar a los atletas a prevenir calambres, la fatiga temprana y la deshidratación, pero además también permite personalizar una adecuada estrategia de hidratación, lo que brinda el valor potencial de mejorar su rendimiento tanto físico como mental.
¿Y después del esfuerzo qué?
Es muy importante conocer que es necesario aprovechar al máximo la primera hora inmediata después de terminar el entrenamiento o la competencia, ya que justo en este momento, es cuando los músculos estarán listos para recuperar su contenido de carbohidratos en forma más rápida y adecuada. Para ello, las últimas investigaciones y aquí viene la noticia, sugieren que parecerían ser los licuados de frutas con leche descremada o milkshakes las bebidas elegidas, no sólo para la rehidratación sino también para asegurar una óptima recuperación con vistas a la próxima sesión de ejercicio.

